Bueno, pues el ralato que prometí está aqui debajo... Sí me he dejado llevar por la moda Vampirica que impera últimamente, pero he querido reflejar como yo imagino que es un momento que muy pocos relatos o peliculas reflejan... El cambio... La transformación...
Espero que guste y me dejeis comentarios al respecto, gracias.
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--Dios… Me duele la cabeza horrores y tengo frío, creo que estoy mojado… sí, estoy mojado.
Abro pesadamente los ojos y la luz amarillenta de la única bombilla que, oscilando en el techo de la habitación, ilumina el lugar muerde mis retinas. Miro a mi alrededor, oscuridad, eso es lo único que mi vista encuentra más allá del circulo luminoso de la bombilla. Trato de ponerme en pie y apoyo mis manos en el suelo, me escuecen, el ardor fustiga mis terminaciones nerviosas.
Doblo mi rodilla, trato de levantarme y… De nuevo dolor ¿Qué diablos me ha pasado? Todo me da vueltas, me siento mareado. Creo que he perdido un zapato, porque puedo sentir el frío pavimento en uno de mis pies, doy un paso y noto algo cálido y viscoso bajo la planta…
¿Dónde estoy? No lo se, pero el lugar es frío y húmedo… Quizás un sótano, sí, eso debe ser.
Camino renqueante hasta colocarme exactamente en el centro del círculo de luz. Miro mis manos, están destrozadas, llenas de heridas y de restos de sangre seca ¿Qué cojones me ha ocurrido? No logro recordarlo, mi mente está en blanco y perdida, y eso me desespera.
Levanto mi pie derecho, que efectivamente está descalzo. Un escalofrío recorre mi cuerpo al descubrir que eso viscoso que he pisado antes es… es… sangre. Tengo los nervios a flor de piel.
Miro mi ropa, mi camisa está empapada y el fuerte olor metálico no deja lugar a dudas, es como si me hubiera bañado en sangre…
Completamente desesperado abandono la luz y recorro a tientas los muros, inmersos en la oscuridad, buscando una salida. Mis manos se topan con una serie de interruptores, los pulso y la luz inunda por fin la estancia.
Puedo ver donde estoy, efectivamente, parece un sótano, en una esquina hay algo que parece una caldera, obviamente apagada y en bastante mal estado, a unos metros de mí un considerable charco de sangre y huellas rojizas, de un solo pié que dibujan mis pasos.
A unos centímetros del charco mi bota… Me acerco rodeando la laguna sangrienta y me calzo con un poco de aprensión. Giro mi cabeza y el escozor asalta mi cuello, pero ya no me preocupo, estoy magullado y dolorido por entero. Al fondo veo una escalera de madera, en un estado un tanto precario… pero es la única salida.
Poco a poco he dejado de sentir frío, encamino mis pasos hacia los peldaños, me detengo junto a ellos y agudizo el oído… Deben ser los nervios, porque es como si los sonidos se amplificasen… oigo un aleteo lejano, el golpear de una vieja y chirriante contraventana… y sí, una débil respiración, incluso algo similar al latido de un corazón, pero o son los míos propios o es fruto de mi sobreexcitada imaginación.
Parece que no hay peligro… Pongo mi pie en el peldaño, que cruje bajo el peso. El siguiente, que cruje como el anterior, me detengo brevemente. Otro más, este lo abordo con precaución ya que parece a punto de partirse, cruje demasiado así que me detengo poco y enseguida paso al siguiente, que no cruje, perece más firme.
Continúo mi ascensión, ahora con paso más seguro. Al final de las escaleras una puerta, parece cerrada pero aún así la empujo y cede bajo la presión. Mi acelerado cerebro no puede dejar de preguntarse dónde diablos estoy y cómo he llegado hasta aquí, pero como anteriormente, no obtiene respuesta…
Accedo a una roñosa y destartalada cocina, los olores de la putrefacción inundan mis fosas nasales, me tapo con la mano y trato de salir de allí. Cruzo una puerta oscilante y me adentro a toda velocidad en el pasillo. Se trata de una casa de considerables dimensiones…
Aunque, evidentemente, no me detengo a examinar la decoración veo que en sus mejores tiempos debió ser una casa rica, tal vez una mansión, ahora decrépita y abandonada. Mi carrera va haciendo crujir el entarimado, hasta que el suelo cede bajo mi peso y mi pierna se hunde. Aterrado no puedo reprimir un grito seguido de un exabrupto. Libero mi extremidad del agujero, apenas me ha dolido, deben ser los nervios, porque poco a poco el dolor va desapareciendo de mi cuerpo…
Examino mi pierna y veo una herida que parece profunda, pero no debe ser muy serio ya que apenas duele ni sangra. Me levanto de nuevo y comienzo a correr otra vez, no se donde me guían mis pasos, pero tarde o temprano encontraré la salida, no puede ser tan difícil ¿No?
Me detengo para recuperar el aliento, paso mi mano por mi cuello para limpiarme el sudor, pero lo encuentro seco, no sudo. Mis dedos detectan una herida en él, pero no me duele ya… Sin duda estoy en estado de shock… De pronto me doy cuenta de algo…
No estoy cansado, guardo silencio y me mantengo inmóvil, no tengo la respiración agitada, no doy muestras de fatiga, ni tan siquiera me oigo a mi mismo inhalar y exhalar… un momento… ¡Claro que no lo oigo! ¡No tengo respiración!
¿Qué cojones es esto? ¿Qué está pasando? Quizás esté muerto y esto sea el más allá… el infierno… ¡porque si es el cielo, necesitan un decorador pero ya! Un momento, un momento ¿Qué tonterías estoy diciendo? No puedo estar muerto, estoy vivo, claro que respiro, es solo que mi cuerpo y mi mente no están sincronizados por el miedo… ¿Es solo una mala pasada de mi imaginación!
Continuo avanzando por el pasillo, llego al final y encuentro una puerta de doble hoja, ricamente labrada y entre abierta… Cruzo el umbral, una sala enorme, eso parece la silueta de un piano de cola tapado con una sábana, más muebles cubiertos… tiene toda la pinta de ser una sala de música…
¡Ventanas! ¡Hay ventanas! Me acerco y voy descorriendo las pesadas cortinas para descubrir que todas ellas están bloqueadas y cegadas desde el exterior… retrocedo asustado ¿Me han secuestrado? Me topo con una cómoda adosada a la pared, también cubierta con un paño que pende de un marco, lo retiro violentamente, asustado, y ante mí aparece un roñoso espejo.
Un escalofrío recorre mi cuerpo, debe tratarse todo de una broma muy elaborada, una cámara oculta o algún tipo de reality macabro… En el espejo aparecen claramente los reflejos de mi camisa ensangrentada, mi reloj, mis pantalones, sí, siguen cada uno de mis movimientos, pero ni rastro de mí, de mi cuerpo… no está, se ha esfumado, como si fuera invisible…
Noto un zumbido en las sienes, un latido en mi cabeza y se me nubla la vista. En mitad de una estertórea carcajada comienzo a desnudarme ante en espejo, me despojo de las romas hasta quedar desnudo… y en el reflejo…nada.
Creo que he perdido la cabeza, sí, es eso, estoy loco… Y sin embargo, nunca me he sentido más lúcido y cuerdo en mi vida. Un retortijón me taladra el estómago…
Hambre, un hambre voraz… Mis sentidos se agudizan, vuelvo a percibir ese sonido de respiración, esos latidos… pero ahora más cercanos y acompañados de un suculento (¿Suculento?) olor a sangre fresca…
Por instinto me giro y veo otra puerta, similar a la anterior, pero por debajo de esta se filtra un titilante resplandor. Me acerco con movimientos ágiles, casi felinos, nuevos en mi, y acaricio la madera casi con lujuria, mi hambre se agudiza… Estoy a punto de babear como un animal salvaje…
Abro la puerta de par en par, de golpe… y me encuentro la imagen más macabra y surrealista que jamás había visto. Una sala de dimensiones similares a la de música, con las paredes tapizadas por estanterías repletas de viejos volúmenes, y en su centro…
En su centro una silla rodeada de un círculo perfecto de velas negras y rojas… de ahí provenía la luz… Y en la silla una joven, inconsciente, el borde de la muerte, pero aún viva… Multitud de sensaciones recorren mi mente… ideas, demasiadas para retenerlas… Pero una de ellas, la más atroz de todas se impone a las demás.
Comer.
Pierdo el poco control, la poca cordura que me quedaba y me lanzo sobre el cuerpo de la muchacha, desnudo como estaba, pero no en un impulso de lujuria, si no de gula… Siento y leve hormigueo en las encías y algo, no se muy bien el qué me impulsa a desgarrar su cuello, a morderlo y succionar hasta la última gota de sangre de la chica, arrebatándole la vida.
A cada sorbo que doy no puedo evitar sentirme más vivo y a la vez más muerto… Siento que cada vez pierdo un poco más de la humanidad que me quedaba, de mi alma, pero no puedo detenerme, es tan embriagador… es algo tan adictivo…
Cuando ya no logro extraer más siento como el calor recorre mi cuerpo, me miro las manos y la herida de la pierna, que comienzan a cerrarse casi instantáneamente. Me siento bien, con energía, aunque mi piel no se recupera de si lividez…
Y cuando todas mis heridas están curadas noto una corriente de aire gélido, una sombra emerge del fondo de la sala y se lanza contra mi, atravesando mi cuerpo… y caigo inconsciente.
Al despertar me siento bien, sin remordimientos, sin una conciencia martilleando mi cerebro, me siento fuerte, lúcido y saciado… Me percato de que estoy sentado en la silla que antes ocupaba la muchacha, de hecho aún percibo su olor… Y ya no estoy desnudo, ahora unas extrañas ropas negras tapan mi desnudez… Tienen un aire señorial, su tacto me reconforta, me resulta familiar y acogedor, como si las hubiera echado de menos…
Me levanto, con más ímpetu del que me esperaba, y camino lánguidamente hasta la sala de música, donde descubro el piano, levantando una inmensa nube de polvo, y me siento en la banqueta. Nunca antes había tocado, sin embargo mis manos se volvieron ágiles y arrancaron la dormida melodía de aquel instrumento… y allí me quedé, tranquilo, relajado, podría decir que feliz…
Y eso ocurrió hace mucho, mucho tiempo…
--¿Por qué me cuantas esto?- Dijo aterrorizado el muchacho.
--Porque ya es hora de tener compañía – respondió la figura ataviada de negro – Tranquilo, al despertar no recordarás que ha pasado, tan solo encontrarás tu nuevo destino… y a mí tocando el piano…
--¿Qué me vas a hacer? – replicó el joven mientras veía acercarse a su cuello al otro hombre.
-- Voy a darte la eternidad, voy a transformarte en VAMPIRO…
Y sin más, hundió sus colmillos en el cuello del muchacho.
FIN
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Siempre...
BELERO.
Nota del autor*- BRUCOLACO es el termino tradicional español para denominar a los vampiros. muchas gracias por haber leido hasta aqui.